A fuego lento

February 24, 2006

La presentación de un libro nos convocó de nueva cuenta al altísimo y superior acto humano de la cocina, pues en cualquier época de que se trate, detrás del fogón anida el amor. ¿Acaso no es verdad que la madre alimenta a sus hijos y desde el primer momento transmite el sentimiento amoroso al buscar su salud y felicidad?

 

Este nuevo libro es una exhaustiva investigación gastronómica de José N. Iturriaga de la Fuente –quien generosamente ha participado a su vez en la presentación de un par de mis libros más recientes–, que lleva el título de Pasión a fuego lento. Erotismo en la cocina mexicana y que tuve el honor de presentar esta semana, junto con mis muy queridos amigos Guadalupe Loaeza

y Germán Dehesa.

Celebro la aparición de este libro tan documentado y profundo, porque además de ocuparse de temas que se inscriben dentro de la extensa literatura culinaria, se interrelaciona con otros ingredientes humanos esenciales, como son el amor, la pasión y el erotismo. A través de sus páginas nos va deslumbrando la excelente investigación que parte de lo nuestro, es decir, de lo prehispánico, y va recorriendo las diferentes etapas de México hasta llegar y a los albores el siglo XXI para mostrarnos la relación continua entre el erotismo y la cocina mexicana. Pero no se detiene ahí el lúcido trabajo de José Iturriaga, porque aborda también otros temas lacerantes de nuestro tiempo, como la anorexia o la bulimia, e incluso hasta las prácticas de antropofagia que nos dejan horrorizados, así sea en el propio entorno de la alimentación.

A la vez, nos provee de un amplio catálogo de afrodisíacos como elementos indispensables de un libro cuyo contenido es todavía más vasto de lo que promete. Y no podría ser más completo, cuando los sentidos del ser humano aparecen unidos en torno a la cocina y sazonados con poemas, dichos populares y letras de canciones. Páginas rebosantes de autores, con fascinantes hechos históricos y hallazgos culinarios, donde se asoma el ser humano, una y otra vez, esplendoroso, imaginativo e inagotable en su creatividad. Estoy cierta de que después de esta obra el acto de cocinar se enriquecerá con una presencia múltiple de los sentidos, una visión integral y sensualidad, en parangón a lo expresado por nuestro colega Kandisky, cuando

exclamó “esta salsa me sabe a bermellón”.

Por cierto, me llamó la atención que mi paisano Alfonso Reyes llegara a creer que se exagera en la interrelación de los sentidos y desde esa óptica le pareciera un tanto exagerado el poder erótico que se atribuye a los alimentos.

Y a propósito, nada menos que el propio Iturriaga en el anexo sobre los afrodisíacos nos confiesa que piensa que son pocos los productos naturales que tienen un verdadero efecto de esa índole, pues, como él mismo ha señalado, el único afrodisíaco verdadero es el amor.

Entre las páginas de esta obra puede paladearse una fina poesía con alusiones al tema, que va desde la lucidez de Octavio Paz hasta la intensidad de Pablo Neruda. Me hubiera gustado que nuestra deslumbrante Sor Juana tuviera mayor presencia, si bien luce aquí el talento de Griselda Álvarez, Rosario Castellanos y Enriqueta Ochoa, por citar algunas féminas.

Un libro que se cimienta en una gran honestidad intelectual, pues el autor aporta puntos de vista diferentes y argumentaciones opuestas en temas que para algunos implican regocijo y espiritualidad, en tanto para otros todavía son asuntos inevitablemente pecaminosos, como ocurría en siglos pasados.

Pronostico, y hasta me atrevo a asegurar, que por su riqueza histórica, amenidad, sentido novedoso y vasta documentación, la venta y lectura de este 

 

nuevo libro de José N. Iturriaga de la Fuente no se cocerá a fuego lento.

 

Please reload

Entradas destacadas

Láminas viejas convertidas en obras de arte

May 3, 2016

1/3
Please reload

Entradas recientes

September 11, 2020

September 4, 2020

August 21, 2020

July 31, 2020

July 24, 2020

July 24, 2020

Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por tags