2003: El año de la energía

January 1, 2003

 

 

El tema central sobre el cual habrá de desarrollarse la política económica —y en consecuencia la política social— en nuestro país, será el tema de la energía. Los recursos energéticos mundiales son uno de los objetivos centrales de la política neoliberal, que en sus decisiones de liberalización de mercados y privatización de empresas estatales ha propiciado la concentración de la energía, tanto petrolera como eléctrica —hidráulica y nuclear—, en manos de empresas trasnacionales.

Este proyecto se ha realizado a plenitud y afecta a más de 150 naciones subdesarrolladas del planeta, las cuales han tenido que sacrificar sus recursos energéticos —o parte de ellos— en aras de este proyecto privatizador.

Afortunadamente en México hay barreras constitucionales que impiden el despojo total de nuestros recursos; sin embargo, para el capital trasnacional continúa siendo vital apoderarse de la electricidad, el gas, el petróleo y el agua.

Por eso las embestidas foxistas —y antes las zedillistas— para propiciar una reforma constitucional que obedece a los compromisos adquiridos por el Ejecutivo federal con el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio.

A pesar de todo se escuchan voces en los partidos opositores —sobre todo el PRI y el PRD— que están buscando el establecimiento de una política de Estado en materia energética, ya que la inminente guerra contra Irak que sin duda promoverá la locura bélica de Bush —y que todo parece indicar iniciará en febrero próximo— provocará un alza petrolera inevitable, y esta nos dará un horizonte de aparente ingreso económico favorable al subir los precio del petróleo crudo —quizá hasta los 40 dólares por barril. Sin embargo, no estamos considerando que al mismo tiempo que sube el petróleo crudo suben las gasolinas refinadas, y que actualmente tenemos una importación creciente de este producto que alcanza ya la escandalosa cifra de 140 millones de barriles diarios de gasolina. Así, lo que ganaremos por un lado lo perderemos por otro, más aún si añadimos nuestro déficit en producción de gas natural por falta de inversión para explotar y distribuir

este energético. Con lo anterior queremos decir que la inminente alza del petróleo no tendrá un impacto favorable en nuestra economía si no propiciamos una política energética que amplíe las refinerías del Estado para cubrir en el mediano plazo nuestro consumo de gasolina.

En cualquier caso, este año 2003 se caracterizará por una mayor agresividad de las fuerzas globalizadoras para despojarnos de nuestros recursos naturales. Por ello, en el centro de la actividad política, que aumentará con las elecciones para diputados federales, estará el tema de la política energética, la cual sólo podrá encontrar una salida satisfactoria si todas las fuerzas políticas y todos los poderes federales se reúnen con inteligencia y ponderación para diseñar

una política que tenga como denominador común el bienestar de la sociedad mexicana y la defensa de la soberanía nacional. Basta ya de las absurdas campañas publicitarias promovidas por el Ejecutivo en los medios masivos de difusión para que los globalizadores logren su avieso objetivo de privarnos y despojarnos de los más importantes recursos que todavía están controlados por el Estado nacional.

Con los conflictos bélicos en Oriente el tema habrá de situarse en el centro de la polémica, ya que el petróleo árabe podría no fluir con la misma velocidad a los mercados de Occidente. También la crisis venezolana puede disminuir —de hecho ya lo está haciendo— el volumen de la oferta petrolera. Por todo ello los mexicanos tenemos que permanecer —como dice el anuncio publicitario— con los ojos y la boca abiertos para denunciar con claridad las políticas que intenten

afectar nuestros recursos energéticos.

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