Muy feliz cumpleaños

December 4, 2017

Hablaré hoy de una mujer que mucho aprecio y reconozco, además de que comparto con ella una especie de “identidad norteña”, si bien nació en Mexicali y yo de Monterrey, pero ambas con el sello común, de ese carácter férreo, independiente, solidario y amistoso, que tanto caracteriza a quienes pertenecemos a dicha franja fronteriza.

Me refiero si: a María del Socorro Gaspar, una amiga entrañable,

Llegamos el pasado fin de semana a su hermosa casa, mejor dicho su hogar, donde estaba instalada ya la navidad a plenitud y justo con todo un fino sentido estético, aunque confieso que soy un poco reticente a las decoraciones decembrinas. El buen gusto de su decoración ahí quedan, a la vez que la inolvidable recepción a su cena de cumpleaños, a cargo de su encantadora y hermosa nietecita de 6 años de edad, la más chiquita, Samantha, parecía una princesita y nos dijo “bienvenidos y pásenla bien”, con tal ternura  que casi se me humedecieron los ojos.

Cumpliste si años y tuvimos el privilegio de que nos invitara tu marido a la fiesta sorpresa, a mí y a Alejandro: Una cena íntima, hermosa y cálida. Lucías como siempre, radiante, como la gran señora, con categoría y distinción, sin detrimento de tu sencillez muy norteña. Y te felicito, por que la reunión estaba llena de fraternidad y amor enmarcados por todos los adornos navideños tan elegantes y sobre todo reflejando, como en el árbol, tu gran refinamiento y dignos de hacer una crónica con solo ese tema. Y sobre todo, inspirada en las historias de la abuela que nos contaste a Alejandro y a mi, por lo que no quiero dejar de dar unas cuantas pinceladas al respecto: con búhos de diferentes tamaños y colores pegados a sus ramas como si ahí hubieran nacido: blancos, castaños o grises, y lleno de nochebuenas esplendorosas unas doradas y otras plateadas. Y a unos cuantos metros, las cajas de luz modernas y de gran colorido. Ese día, todo despedía aromas de amistad, especialmente el de tu marido, Jorge Esma, que andaba como un quinceañero loco de emoción y contento con su “obra de arte”, todavía dándole órdenes a sus ayudantes cuando llegamos. Y bueno pues esa mesa tan larga y bella  llena de amigos me recordó los encuentros en casa de mi gran tío Generoso, quien murió en ese misterioso avionazo que nunca se olvidará, donde venían personajes de la talla de Carlos Madrazo, o el Pelón Osuna, se trataba de un viaje por la boda de mi primo Salvador Chapa Julienne, quien al saber que habían muerto 12 parientes, le impactó tanto que falleció meses más tarde de un infarto. Yo me quedé dormida con boleto en mano, el destino me tenía otros caminos.

Pero volviendo a tu fiesta quiero decirte que todo me gustó: las  rosas rojas que siempre hablan de pasión, entrelazadas a lo largo de la mesa, y bueno pues las amistades que te acompañaron manifestando admiración y cariño hacia ti y no se diga tu marido, tus lindas hijas Vanesa y Zureya, mejor conocida como “Zubella” y Jorge, además de tus hermosas nietas que las vi corriendo de felicidad por el cumple de la abuela. Y qué decir del trio con interpretaciones de la trova yucateca, y luego cuando tanto nos exaltamos con la llegada de un mariachi,  y sus sonidos estridentes y armoniosos, que nos llegan al alma. La temperatura era perfecta no hacía ni frío ni calor, no se percibía la humedad. Tu familia y amistades, siempre nos hacen sentir que somos yucatecos, lo cual nos llena de orgullo, pues pienso que en todo caso hemos logrado construir un cariño muy grande, una amistad muy sagrada que podría colindar con la Hermandad, como la tienen nuestros esposos siempre en la lucha a favor de la cultura y que venturosamente nos presentaron hace ya muchos años para de inmediato convertirnos en grandes amigas.

María del Socorro, Socorrito o Bebita, como te dice con tanto cariño tu marido. gracias por ese Festín, todo un Festival gastronómico, y ya Inolvidable en tu honor.  Me felicito de ser tu amiga igual Alejandro de todos ustedes.

Siento que seguimos celebrando tu gran cumpleaños, con la misma emoción, así como tus años de matrimonio y te felicito por ser como eres: distinguida, norteña, fuerte, buena madre, buena abuela maravillosa amiga, buena esposa, es decir, una señorona de su tiempo, de este difícil siglo XXI.

Me despido entonces deseándote que se multipliquen los años, la felicidad y todo lo bello de la vida.

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