Una exitosa presentación

July 27, 2018

 

Fue una noche inolvidable: cálida, celebratoria, emocionante y aderezada por un chocolate calientito y el santo olor de la panadería, como dijera nuestro excelso Ramón López Velarde, en Suave Patria.

Me refiero a la reciente presentación de mi libro “Cacao: bebida de los dioses”, en la librería Rosario Castellanos, que registró un lleno total por la generosa asistencia de amigas, amigos, representantes de instituciones y público en general.

De verdad, representó para mí un gran acontecimiento, pues mejor celebración no pudo haber sido, con motivo del premio Gourmand World Cookbook Awards en China, que recibí al ser elegido como el Mejor Libro del Año en la Categoría de Bebidas no Alcohólicas, además de que obtuvo el segundo lugar a nivel mundial.

En sus páginas, traté de plasmar la historia, los beneficios y particularidades de un producto que México ha dado al mundo: el cacao, y que ha sido reconocido por los más exigentes paladares, junto a sus beneficios nutricionales y lo que ha contribuido al desarrollo económico del país.

Y aun cuando llevaba un texto para leerlo, del cual comparto ahora con ustedes unos cuantos párrafos, me rebasó el encanto del encuentro y apenas pude balbucear algunas palabras eso sí llenas de sentimiento. Van pues para ustedes estas breves líneas:

“Quiero confesarles que yo nací junto a una taza de chocolate, pues aun cuando soy norteña, en mi familia siempre se le rindió tributo.

Hago memoria y desde niña me recuerdo dándole sorbos a una tacita de chocolate muy calientito y acompañado con pan de dulce. En ocasiones mi madre lo preparaba a la usanza de antaño: con agua y perfumado con pétalos de magnolias, su flor favorita, o con chile de color como le solemos decir por allá. Y como su imaginación no tenía límites, le agregaba azahares y hasta achiote.

Y, luego en los desayunos de las primeras comuniones de hermanos, primas y primos, o en la navidad misma.

 

Al paso del tiempo, el chocolate siguió siempre presente en mi vida como una deidad insustituible, al grado de que empecé a adentrarme en sus orígenes, su historia y su cultura.

Mis viajes a Tabasco, donde presenté en diversas ocasiones mi obra plástica, me llevaron a la vez por esos paraísos del cacao que me propuse descifrar. Salió entonces un primer libro como producto de una investigación exhaustiva, y posteriormente “Cacao: Bebida de los Dioses”, enriquecida en saberes y sabores.

¿A quién no le gusta el chocolate? … a todos y más aún diría yo que es muy fácil hacerse adicto a tan milenaria bebida ¿Verdad?. Es un gran Regalo del Paraíso y de sus Dioses. 

Ya lo decía Pellicer: “yo que de Tabasco vengo / con nudos de sangre maya, / donde el cacao dio nuevo sentido al agua”.

Muy nuestro si porque proviene de Mesoamérica, del mundo indígena y forma parte integral de sus raíces. Un claro ejemplo de la generosidad de su tierra  que nos lo legó desde mucho antes de la era cristiana. Tan sólo imaginemos, que sus primeros vestigios datan de 465 años D. C., cuando fueron encontrados en Río Azul, frontera entre México y Guatemala, hecho que demuestra que los mayas fueron los grandes difusores de este fruto en la antigüedad.

Una historia larga y subyugante, pues el mito, la leyenda y el comercio han contribuido a engrandecer un papel en el mundo, aunque también lo ha hecho y de manera importante el arte y la cultura: Fue Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, dios celeste, quien regaló el árbol y el conocimiento de su explotación a los hombres.

No sabemos con exactitud cuándo espumeó el chocolate por vez primera en las tazas españolas, pero sí, que a mediados del siglo XVII esta bebida estaba perfectamente aclimatada en la corte peninsular.

Sin embargo, la primera barrera eclesiástica contra el cacao ocurrió debido a su carácter simbólico en la creencia mexica, y tal vez, hubiese llegado a ser prohibido por el poder evangelizador de los conquistadores como así ocurrió con ciertos ritos, esculturas, códices y otras manifestaciones artísticas, a las que se les asignaba el carácter de demoníacas.

Ahora, existe un empeño en impulsar la producción de cacao de la mejor calidad, lo que sin duda representa una gran batalla.

 

Tenemos fe entonces de que seguiremos avanzando e imponerlo como en el pasado y encontrar mayores respuestas a los nuevos retos y problemas que garanticen la vigencia del Edén”.

Y concluí con la idea de que el libro conlleva como propósito medular conocer y reconocer una de las grandes aportaciones de México al mundo, y con la gratitud por el apoyo que me brindó el Gobierno de Tabasco para la elaboración de esta obra, agradecí también a mi familia y a mi equipo de trabajo.

En fin una noche maravillosa y llena de lucidez, por las magistrales ponencias de mi hija, la gran chef Martha Ortiz, del reconocido historiador José N. Iturriaga y del destacado escritor Alejandro Ordorica, mi pareja, quien además condujo brillantemente la presentación del libro.

Y convoqué, a todas y todos, a convertirnos en guardianes de los sabores y de lo nuestro en general y a que sigamos saboreando esa gran bebida que ratifico es divina y prodigiosa.

 

Página web:

http://www.marthachapa.mx

 

Sala-Museo Martha Chapa:

http://www.dgb.uanl.mx/bibliotecas/burrf/salamuseomarthachapa/

 

Facebook: Martha Chapa Benavides

Twitter: @martha_chapa

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